Amado hijo, la vida es hermosa, pero existen momentos que ponen a prueba nuestra fuerza y nuestra fe. No importa las circunstancias que estés atravesando, permanece firme y confía, pues fue mi voluntad que tú vinieras a este mundo y hoy es mi voluntad que tú seas una persona dichosa, prospera y plena. Confía en mí, pues te amo con el amor más grande y puro del universo, y aunque la noche sea muy oscura, recuerda que siempre vendrá un nuevo amanecer. No desesperes ante las dificultades, pues yo ya he visto tu vida y seré tu generoso proveedor. No temas de la injusticia, pues yo estaré a tu lado protegiéndote de todo mal, tomando tu mano y guiándote por hermosos senderos de dicha y prosperidad. Esfuérzate y da siempre lo mejor de ti. Siembra con amor la semilla de trigo, riégala todos los días y bríndale tus cuidados, pues aquella semilla que plantas hoy, habrá de ser tu cosecha de mañana. No desmayes aunque la meta parezca lejana, recuerda que los grandes trayecto...